Leonor

Leonor,

o la forja del presente

Hay quien dice que la Casa de Trastámara nació en Sevilla…

En esta ciudad de sol y agua vio la luz doña Leonor de Guzmán, y en ella conoció al rey Alfonso XI; en ella se enamoraron. Leonor tenía 17 años; Alfonso, 16. Él era casado; ella, viuda. Motivos geopolíticos impidieron su matrimonio, pero no así su amor: Leonor fue amante, amada y consejera del Rey desde el momento en que se conocieron en Sevilla hasta que la Peste Negra se lo llevó a él y la mano humana a ella.

Enamorados más allá del tiempo, su romance se volvió inmortal en la figura de su hijo Enrique, fundador de la Casa de Trastámara, en la cual podría decirse que hunde las raíces el mundo moderno. La forja de nuestro presente: este es el legado que nos dejaron Alfonso y Leonor.

Esta es, pues, nuestra historia. Es la historia de cómo en Sevilla se gestó una Casa Real que acabaría por cambiar el mundo. Es la historia sonora de un continente en plena transformación. Y ante todo, es la historia de dos enamorados y de los sones que envolvieron la Europa en que los dos se amaron.